El DNI electrónico está ya en las carteras de más de cuatro millones de españoles, después de haber pasado por distintas fases de prueba e implantación desde el año 2000 y recibir el espaldarazo definitivo tras el acuerdo del Consejo de Ministros de 23 de diciembre de 2004. En dicha fecha, se constituyó el Comité de Coordinación para la implantación del Documento Nacional de Identidad electrónico y la Comisión Técnica de apoyo al Comité de Coordinación, y desde el pasado otoño las nuevas tramitaciones en todo el país remiten directamente al carné digital.
Tras este proyecto, liderado por la Policía Nacional y cuyos objetivos fueron la creación de un documento con identidad digital y firma electrónica avanzada, así como mejorar el servicio al ciudadano mediante la entrega inmediata del mismo, se esconden años de trabajo de centenares de profesionales que han trabajado conjuntamente con distintos organismos y departamentos ministeriales, bajo la coordinación de una Comisión Interministerial formada por los Ministerios de Presidencia, Interior, Administraciones Públicas e Industria, Turismo y Comercio.
Su acogida, por otra parte, está superando las previsiones más optimistas y de hecho se espera que a finales de 2008 sean más de 6,5 millones de ciudadanos los que dispongan ya del nuevo documento electrónico. De hecho, sólo durante el pasado mes de abril se llegaron a expedir más de medio millón de carnés de este tipo, con lo que su popularización se prevé masiva en apenas unos meses.
Según datos del Cuerpo Nacional de Policía relativos al acumulado mensual en la producción del DNIe, mientras que en enero de 2007 existían 80.899 documentos de este tipo, en enero de 2008 la cifra ascendió a 2.318.801, y en abril -último mes con datos oficiales- a 3.716.993, con lo que podemos hacernos una idea del acelerado ritmo de implantación. Y es que su producción, en apenas seis meses, se ha llegado a duplicar, pasando de los 246.054 de octubre de 2007 a los 503.381 del mes de abril del presente año.
En la actualidad, existen más de 300 puntos en los que se expide el DNIe (correspondientes a la Red de Oficinas de Expedición del DNI del Cuerpo Nacional de Policía), y en estos casos, el interesado obtiene el documento en la primera visita para su tramitación, y no en dos como venía sucediendo hasta ahora. Del mismo modo, ya no es necesario aportar la documentación que se pueda remitir de forma telemática a la Dirección General de la Policía desde el órgano administrativo en que se ésta se encuentre, con lo que el papeleo y los trámites también se ven agilizados notablemente.
Mayor seguridad y privacidad
La seguridad y la privacidad son los ejes básicos del nuevo carné, de tamaño y color similares a los del tradicional, y para ello se incluye como novedad un chip criptográfico en su anverso con toda la información en formato digital y varios certificados, uno para autenticar la identidad del ciudadano y otro para la firma electrónica. Entre los datos incluidos en formato electrónico, también se encuentran la huella digital, la fotografía del propietario, la propia imagen de su firma y la información que ya constaba impresa en el propio DNI.
Asimismo, al incorporar técnicas biométricas de reconocimiento no sólo se ve reforzada la seguridad del DNI, sino también la confidencialidad de su propietario, ya que gracias al chip todos los accesos a nuestros datos quedan puntualmente registrados, pudiendo ser consultados en los Puntos de Actualización del DNI (PAD) del Ministerio de Interior, a disposición exclusiva del titular en las propias oficinas de expedición.
Pero el gran punto a favor del DNI electrónico son las posibilidades de uso que todavía están por explotar. En consecuencia, en un futuro no muy lejano comenzaremos a ver la incorporación del DNIe a todos los procesos de negocio, la utilización de aplicaciones certificadas, la firma electrónica de documentos mediante teléfonos móviles y PDAs con tan sólo insertar nuestro carné o la puesta en marcha de servicios bancarios multimedia a través del codificador de la TDT -o incluso de servicios relacionados con la Administración Pública, como el pago de impuestos o la solicitud de documentación-.
La firma de contratos de forma telemática y con plena validez legal, el voto electrónico, la identificación en cuentas de correo, la comprobación de la edad en el caso de comprar tabaco en una expendedora automática o incluso la asistencia y ejercicio del voto en Juntas de Accionistas y Consejos de Administración de forma remota son ya igualmente factibles. Las posibilidades son inmensas.